jueves, 3 de septiembre de 2009

Postales de vacaciones


"Siempre he pensado que viajar en un buque de carga siendo un poco pasajero y otro poco tripulante debe ser algo admirable. Una valija pequeña, un cuaderno, un libro de poemas (Neruda, por ejemplo, que escribe para que se lo lea en alta mar) y nada más... Después de un año entero de sujeción a la geografía me despierto todos los días con el ansia de la fuga”
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Julio Cortázar,
Carta a Luis Guagliardi (4 de enero de 1939)



Al fin vacaciones. Estaré ausente un tiempo. Huyendo. Camino del mar. Con parada en las noches de fiesta y verbena en Pajares. Y luego el mar. Llevo en la mochila las zapatillas y la ilusión. También un libro y mi saxo. Me acompañan unas molestias en el talón, probablemente unos días forzosos de parón y descanso. No se si podré enviar postales. Quizás allí no llegue el correo. Hasta pronto.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

YA SE VE EN EL CALENDARIO

Ayer, 1 de Septiembre, como cada mes arranqué la hoja del calendario correspondiente, al ver el nuevo mes me aparece en pequeñito el mes de noviembre y se ve en rojo en su segundo domingo la fecha clave, el 8 de Noviembre.


Significa que la fecha está cada vez mas cerca, significa que tenemos el sueño mas cercano, significa que seguimos confiando en nosotros para cumplirlo, significa que seguimos entrenando para lograrlo....significa tantas y tantas cosas.


Simplemente el hecho de verlo me hace sentir mas fuerte, me hace recobrar la moral, me hace seguir entrenandome, me hace seguir soñando y me hace seguir disfrutando. Porque a pesar de todo hacemos esto para disfrutar y lo hacemos divertirnos. Nadie nos obliga ni nadie nos lo impone, solo nuestra cabezoneria y nuestro entusiasmo. Queremos seguir disfrutando y queremos seguir corriendo.


Estamos en la octava semana de entrenamiento, exactamente 50 días desde el primer entrenamiento y solo nos qedan 66 para la gran cita. En breve llegaremos al ecuador de los entrenamientos. Hemos pasado lo mas duro con el comienzo, con el calor del verano y con las dudas de si podriamos llevar a cabo un entrenamiento asi. No estabamos preparados para ello, pero nuestra constancia y dedicacion nos ha hecho superar esa minima barrera, y la hemos derribado con fuerza, con mucha fuerza.


Durante la carrera de Torrecaballeros, en las fotos entrada de Miguel del 24 de Agosto queda reflejado la dureza de la misma tanto por los caminos como por el calor, aprendimos la leccion y espero que la cumplamos para futuras ocasiones, tenemos que disfrutar de la carrera y no salir a competir. Simplemente el hecho de correrla es una victoria para nosotros, no podemos salir tan rápidos para luego ir todo el camino lamentandonos y sufriendo la salida tan rápida. Aunque al final de la misma la glucosa hiciera el efecto Asterix en mi (denominación de Miguel) y terminaramos con un gran tiempo, nuestro objetivo de cara a las siguientes carreras es salir a disfrutar y a rodar para acumular kilometros en nuestras piernas. Da igual el tiempo que hagamos porque no tenemos ninguna prisa, da igual el puesto porque no vamos a competir y da igual porque el unico objetivo de la marathón es disfrutarla y terminarla.


La septima semana, despues de la carrera, transcurrio normal el martes tocó madrugar para hacer la primera hora de la semana y el resto de los dias a media tarde, en estas fechas ya a esas horas se puede correr agusto sin preocuparse del calor. Realmente fueron los mejores dias en los que me he encontrado y las sensaciones fueron estupendas. Acababa la semana con la tirada larga de 97 mins por el puerto del boqueron, esta vez sin Chapi y a solas. Rodar rodar y rodar ese era el objetivo y asi se consiguió. Con alrededor de 20 kms sin forzar mucho se termino la semana, una más o una menos, como se quiera ver pero se consiguió que era lo importante.

martes, 1 de septiembre de 2009

Sin equipaje


Acumulando kilómetros y soledades por los caminos de Castilla. Preparando la maleta para Atenas. Llenando el equipaje de atardeceres y puestas de sol

lunes, 31 de agosto de 2009

Once


Pajares de Adaja, Ávila.
Leica M, Ilford FP-4 plus


Once. El verano apura su tiempo. Caluroso. Muy caluroso verano el de este año. Al principio de la programación teníamos algo de miedo a tener que concentrar las salidas con estas temperaturas, pero al final todo ha ido muy bien. Agosto apura sus últimas horas. Nuestras vacaciones esperan a la vuelta de la esquina después de hacer de guardianes de la ciudad desierta durante todo el verano. Pajares comienza a respirar ambiente de fiestas. Madrid comienza a recuperar su pulso. Septiembre y la vuelta al cole asoman en el calendario. Nosotros pensamos ya en maletas y huidas. En fiestas y verbenas. En perdernos. O en encontrarnos junto al mar. El camino hacia Atenas continúa. Semana once cumplida. Del 24 al 30 de Agosto.

Desde hace tiempo tenía esta semana marcada con una cruz. Después de fines de semana liados, Londres incluido, y la carrera de Segovia, esta semana se presentaba como el objetivo perfecto para continuar la preparación a "raja-tabla" y completar kilómetros semanales por encima de los sesenta.

Tan marcada estaba la semana que las dos mejores salidas hasta el momento se han juntado en estos días. El miércoles, en la Casa de Campo, más que correr era volar durante 75 minutos. Buen ritmo, buenas piernas. Mejor forma para acabar entero. El otro día: ayer. 95 minutos por caminos en Pajares. Desde Pajares, a Blascosancho, a Adanero para terminar volviendo al pueblo y de propina subir y bajar a la Cruz del Cerro. Que manera de subir y bajar. Que manera de disfrutar esprintando la subida de vuelta a la Ermita. Hoy las piernas duelen. Duele todo el cuerpo. Pero vaya si mereció la pena.

Pajares de Adaja es un pequeño pueblo castellano situado en plena Meseta, en la provincia de la Avila nuestra, limitando con Segovia. Moraña se llama aquí a esta zona. Tierra de pinares, girasoles y campos de cereal. Un pueblo sin nada, pero con casi todo. El sitio que todos desde pequeños nos hemos empeñado en no abandonar. Sobre todo en verano. Cuando las vacaciones y la vida adquieren otros ritmos y rutinas. Este fin de semana comienzan las fiestas. Como aperitivo ya comenzó el ambiente. Mientras jugábamos al frontón (no se cuando se irán estas agujetas…) los pequeños pintaban con acuarelas. El pueblo no tiene casi nada. Los niños saben ver todo. El río, los girasoles, los pinares, los caminos presididos por la Cruz del Cerro, la plaza de tantas horas de juegos. El caño, la iglesia que a la vez hace de frontón. El campo de fútbol, la ermita, las ovejas. Sus bicicletas. El verano. El pueblo, que al igual que a nosotros, ya siempre les acompañará.

Entre medias un par de partidos de frontón el sábado. El campeonato de todos los años. Pero los pequeños ya no son tan pequeños, nosotros un poquito más mayores, y de momento no vamos a hacernos con ellos.

Por lo demás, 60 minutos de carrera alrededor del río el viernes, y antes, en Madrid, otra horita el lunes por el Retiro. Pequeñas y grandes novedades. Las series nunca han ido conmigo. Las dejo en el cajón de los olvidos. Vuelvo a quedarme con lo mío, con mis cambios de ritmos y mis cuestas.

La semana termina redonda. Atenas un poquito más cerca. Ya pasó la semana once. Aún quedan diez.

viernes, 28 de agosto de 2009

Doce

Estadio Panathinaiko, Juegos Olímpicos 1896

Abebe Bikila, Maratón de Roma, 1960

George Mallory y Andrew Irvine, Everest, 1924


¿Por qué subir montañas? Porque están ahí.
Lionel Terray
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Doce. Del 17 al 23 de Agosto. Semana de carrera. La primera específica dentro de la preparación para Atenas.

Correr, como tantas otras cosas, llegó casi por casualidad. Quizás debido a la hiperactividad que de niño me llevaba a apuntarme a todo. A pesar de una lista de actividades repleta y los entrenamientos con el equipo de fútbol y de balonmano, enseguida me picó la curiosidad y decidí apuntarme a atletismo. Alguna forma habría de coordinarlo todo. Juegos escolares y carreras en pista durante unos uno años. De ahí, el paso al campo a través fue más natural. La distancia más larga y dejar aparte la monotonía de la pista me iba mucho mejor. Los años iban pasando, y ya sólo podía compaginar fútbol y atletismo. Siempre con salidas a la montaña. En fútbol daba para defender de titular el lateral izquierdo, uno más en el equipo. Mientras en atletismo siempre tenía algo más de protagonismo. Buenos puestos y algunas victorias en los campeonatos locales y provinciales de Ávila. De ahí a participar en los campeonatos de Castilla y León varios años consecutivos. El gusanillo de las carreras ya me había picado. Aunque mejor dicho, el gusanillo de salir a correr. Disfrutaba corriendo, no compitiendo. La competición no era más que una excusa.

De alguna forma que no recuerdo, comencé a meterme en el mundo de las carreras populares. Justo lo que yo buscaba. Seguramente porque eso era lo que de verdad me gustaba, correr por correr. Un montón de gente sin otro ánimo que correr, olvidando la competición, aunque a veces la clasificación de juveniles fuera más asequible. Las carreras de 10 o menos kilómetros enseguida llevaron al reto de completar una media maratón. Correr ya era una parte de mi vida. Las medias se iban sucediendo, y cada dos por tres tocaba viaje a Madrid. Me encantaban las carreras tan populosas.

Durante la universidad las carreras populares terminando por desaparecer. Luego la oposición. Correr quedó reducido a una actividad totalmente ociosa. Correr por correr. Por desestresarme, por mantenerme en forma. Entre medias sólo una San Silvestre Vallecana y a menudo parones con las rodillas maltrechas.

Nada más aprobar Javi volvió a picarme. “Tenemos que correr la Media Maratón de Ávila”. Muy poco tiempo de preparación y allí estábamos sufriendo de nuevo. Sufriendo y disfrutando. Esos antónimos que a menudo suelen ir tan unidos en esta afición. Poco a poco volvía a sentirme corredor.

Uno, desde niño, siempre tiene sueños. Alguna meta en el horizonte, algún sueño que cumplir. En mi caso, desde pequeño, siempre he soñado con correr un Maratón. Una Maratón, y un viaje al Himalaya. Por razones técnicas la maratón siempre ha estado más cerca. Y ahora al fin ha llegado el momento, después de tantos años.

Una conversación a finales del verano pasado, descartando la maratón de NY, que siempre estaba en nuestra cabeza, y poco a poco el plan adquirió forma. Destino Atenas. La mítica Maratón, la auténtica, con tiempo suficiente para prepararlo con garantías. Toda una aventura pasando por un viaje a Olimpia, a Delfos, a Atenas y las islas griegas. Insuperable. El nacimiento del blog. Las primeras salidas a correr. Las primeras carreras. El resto de la historia ya lo sabéis. Cada vez disfruto más de todo esto. De este sueño en equipo.

De momento ya estamos a doce semanas del objetivo. Semana 12. Marcada por la primera carrera específica. 12,3 kilómetros por caminos en Torrecaballeros, Segovia. IV Carrera del Esquileo. El martes 62 minutos por el Retiro. Miércoles vuelta al parque: 25´+ 25´de cambios de ritmo + 15´. Viernes 30´y estiramientos al anochecer en los caminos de Pajares, y el sábado a sufrir y disfrutar (siempre la misma antagonía) por los duros caminos cercanos a Segovia para terminar en 57´35´´. Objetivo cumplido. Un paso más. Marathon y Atenas pasaban también por los caminos de Segovia. Lección aprendida. Debemos de aprender a controlar la carrera y no que sea la carrera la que nos controla a nosotros. Comenzamos a preparar más en serio aspectos como la concentración y la mentalidad. Empezamos a trabajar sobre ello. ¿Por qué subir montañas? ¿Por qué correr un maratón? Quizás sólo por eso. Porque están ahí. Ya pasó la semana doce. Aún quedan once.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Trece



Trece. Del diez al dieciséis de Agosto, al día en que todo empezó, al día en que celebramos que no estábamos perdidos, que había mucho más que una noche de verbena, que había mucho más que el día más especial. Trece. Semana de viajes, de celebraciones, de turismo. O de paseos sin brújula. Por orden. Semana de celebraciones, que ya son trece años, que ya es un año, que hay mucho por lo que brindar. Semana de viaje. De Madrid a Londres. Semana de tres días nada más, que hay muchas cosas importantes, y el tiempo siempre es escaso. Martes 62 minutitos por el centro de la ciudad desierta. Recoletos y Paseo del Prado hasta Atocha. Lavapiés, o algún punto en el mapa. Puerta de Atocha y Plaza de Oriente. Vísperas de la verbena de la paloma. Chotis junto al templo de Debob y parque del Oeste. Jueves de maleta, pero antes 95 minutos para descubrir pinares en la Casa de Campo. Londres. Aviones de papel, autobuses rojos y la ciudad en calma a la luz de las velas desde las alturas. El fin de semana alrededor del que todo gira desde que empezó “Todo lo Bueno”, desde antes de bailar en aquella verbena de una noche de verano, desde la vie en rose de un dieciséis de Agosto de 2008. De propina 50 minutitos de domingo por la orilla del Támesis. Semana tranquila. Correr no era lo más importante, pero no descuidamos Atenas y sus esfuerzos. El calendario sigue presuroso hacia adelante. Ya pasó la semana trece. Y la doce, pero no me ha dado tiempo a actualizarme. Aún quedan doce.


Seguimos descorchando botellas de Cabernet Sauvignon, surcando ríos de recuerdos y felicidades vividas. Gracias por enseñarme que no es tan difícil bailar sobre la luna con los bolsillos llenos de estrellas.

lunes, 24 de agosto de 2009

Perito en Lunas


Subterfugios de luz, lagartos, lista,
encima de la palma que la crea,
invención de colores a la vista,
si transitoria, del azul, pirea.
A la gloria mayor del polvorista,
rectas la caña, círculos planea:
todo un curso fugaz de geometría,

principio de su fin, vedado al día.

- Miguel Hernández, Perito en Lunas -
Octava VI, Cohetes.


Todo un curso fugaz de geometría. Un enorme sol redondo en lo más alto. Aún demasiado alto. Calor plomizo. Un circuito en círculo, pero con una ida y otra vuelta. Siempre por cañadas y caminos. Un rectángulo a lo lejos en el horizonte dónde se esconde la ciudad de Segovia, con su catedral apuntando al cielo. Todo plano, como el paisaje mesetario que surcamos a modo de veleros contra el viento. Plano y vertical. Plano el paisaje. Vertical el camino, con sus bajadas y sus enormes subidas. Sus muros dónde escalamos sin cuerda pero en cordada siempre juntos. Valientes espartanos. Valientes animadoras. Se multiplican. 2x2. 2x2. 2x2. Siempre tendiendo a infinito. En todas partes. Nada se agradece más que su presencia y sus ánimos. No hay gracias suficientes. Y cuadrados. Cuadrados como la forma de nuestras cabezas. Cabezones, siempre empeñados en salir a apagar un fuego. Fuera ritmos, fuera concentración. Cuadradas cabezas que nos hacen seguir y seguir. Que siempre hay que sufrir. Y seguimos aprendiendo y disfrutando. Guardando esfuerzos y cuestas camino a una Atenas que se desangra entre llamas, entre nuestro todavía desconocimiento. Lecciones de cerca y lejos. Aquí el paisaje no es negro. Es amarillo de finales de agosto. Pajizo. Aquí las ilusiones no humean. Brillan cada vez más. Cada vez disfruto más con toda esta aventura. Por muchas razones este verano sigue sonando a Billie Jean y a los Beatles. Por muchas razones seguimos soñando. Convirtiéndonos en peritos en lunas. Memorizando todo un curso fugaz de geometría.


IV Carrera del Esquileo
Torrecaballeros, 22 Agosto 2008

0:57:36 74 Javier Santamaria Arribas (753)
0:57:37 75 Miguel Calvo Anibarro (754)